Los vicios de un trabajador promedio

El trabajador valioso no debe dejarse intimidar por la envidia del trabajador promedio
María Fernanda Torres, Socióloga
En nuestra cultura popular se ha hablado siempre de los “serruchapisos”. Esta palabra de uso más coloquial que formal, intenta explicar la “cualidad” de algunas personas o un grupo de ellas, para demeritar y degradar a quienes trabajan con ellos o se encuentran relacionados con estos, en una situación de competencia.
En nuestra cultura popular se ha hablado siempre de los “serruchapisos”. Esta palabra de uso más coloquial que formal, intenta explicar la “cualidad” de algunas personas o un grupo de ellas, para demeritar y degradar a quienes trabajan con ellos o se encuentran relacionados con estos, en una situación de competencia.
Cualquier lector podrá traer a la memoria, al menos una situación en la que se ha sentido víctima de la injusticia y la tergiversación. Sin embargo, es valioso reflexionar respecto a la fortaleza que como ser humano se adquiere al vivir este tipo de situaciones. Muchas veces, una decepción laboral o profesional es una escuela de lecciones invaluables para el resto de la vida.
Dos tipos de trabajadores. Analizaremos por tanto, los dos tipos de personas o de “trabajadores” con los que cualquier ser humano, se puede topar. En el mundo laboral existen dos tipos de trabajadores: el trabajador promedio y el trabajador valioso. La diferencia entre ellos radica en la manera como cada uno enfrenta las situaciones laborales cotidianas.
El trabajador promedio ve su trabajo como una rutina, como una obligación de la vida adulta. El profesional ve su trabajo como una forma de crecer y aprender, de invertir el tiempo.
El trabajador promedio es aquel que siempre intenta sacar “ventaja” de sus compañeros bajo artimañas típicas como: “Hágalo usted, porque yo estoy muy ocupado” o “Yo no sé hacer eso” e inmediatamente, sin tan siquiera intentarlo, se enorgullecen de declararse ignorantes. El trabajador valioso, aun cuando no tiene total certeza de cómo llevar a cabo una nueva tarea, lo intenta, pregunta y busca la forma de mejorar tras una primera revisión.
Otra característica importante entre ambos tipos de trabajadores, es el manejo de la ética. Para un trabajador promedio, la ética es relativa, cumple órdenes sin siquiera someter a examen de conciencia lo que el sentido común le indica como incorrecto. Este tipo de personas suele justificar que solamente están cumpliendo con su trabajo, cuando, en realidad, disfrutan el hecho de degradar a otros, amparadas en posibles jerarquías o bien, dejándose llevar por ese temor paralizante para hacer lo que la razón les dicta.
Por su parte, el trabajador valioso, si bien respeta las órdenes de sus superiores, valora sus decisiones personales y analiza las consecuencias de sus actos. Las órdenes tienen mil y una formas de cumplirse, bajo la premisa del respeto y el profesionalismo. No existe tal cosa como la pérdida de autoridad al salvaguardar la dignidad de otro ser humano. Al contrario, las acciones que se manejan bajo una ética personal y profesional, engrandecen el trabajo compartido y la socialización.
Envidia. Dentro del crecimiento personal y profesional, un trabajador promedio es aquel que se pone límites, para seguidamente, “envidiar y acomplejar” al trabajador valioso, por lo que este sí ha logrado. La vida da oportunidades para todos, pero el hecho de detectar la oportunidad y asumir el riesgo, lo hacen muy pocos. No es correcto buscar defectos en donde no los hay, es mejor asumir con responsabilidad y madurez nuestras decisiones: estudiar o no estudiar, aprender otro idioma o no, capacitarse o dar palos de ciego; todo lo que somos es producto de las decisiones que hemos tomado a lo largo de nuestra vida.
El trabajador valioso no debe dejarse intimidar por el trabajador promedio cuando este hace mofa de sus sueños y habilidades. En el fondo, no es un verdadero profesional el que tiene el mayor grado académico, sino el que sabe utilizar todo su conocimiento y habilidades para crear un ambiente laboral sano y productivo.
Pregúntese, entonces... ¿qué tipo de trabajador es usted?
Fuente: La Nacion. http://www.nacion.com/2010-08-26/Opinion/Foro/Opinion2497775.aspx
Comentarios